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Muerte en Salisbury

Casos aislados

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Escrito por Javier Acevedo
el 02 de noviembre del 2020

De qué va

Mientras conspiranoicos terraplanistas hablan de represalias contra China por su supuesta mano oculta en la fabricación del SARS-COV 2, obvian que el mundo ya olvidó la injerencia rusa en uno de los grandes escándalos de la década pasada: el envenenamiento en Reino Unido del exespía ruso Sergeoi Skripal y de su hija. En Salisbury se produjo un ataque con novichok, un agente nervioso con una mortalidad superior al 80% manufacturado por la Unión Soviética. Lo que era un ataque dirigido a dos personas terminó por afectar a toda una población, confinar una ciudad, desatar la paranoia y llevar a la UCI a agentes de la autoridad. Un veneno que sobrevive décadas en superficies y que puso en jaque a Tracy Daszkiewicz, responsable sanitaria de la región que, con un poco de empatía y aprendizaje basado en la autocrítica, dio una lección de gestión mientras el Gobierno Británico minimizaba una crisis de salud pública (qué novedad).

Nombres propios

Daniel J. Czitrom escribió uno de los estudios seminales sobre comunicación a partir de una idea simple: la red del telégrafo iniciada en 1844 revolucionó nuestra forma de comunicarnos. Si Czitrom hablara de nuestro presente, diría que la pandemia afectará a nuestra forma de comunicarnos. Los envenenamientos de Salisbury fueron un presagio de lo que ahora nos toca y la serie de Saul Dibb (“Senderos de honor”) quizá no sea tu elección para evadirte del presente. Sin embargo, este drama tan británico en su rigor narrativo y fina sátira política quizá te ayude a entrever que toda crisis tiene su final, siempre y cuando haya algún gestor detrás que se sienta algo más que mero mensajero defectuoso. Ese el caso de Tracy Daszkiewicz (encarnada por Anne-Marie Duff) una humilde gestora sanitaria cuya mayor lección fue rebelarse contra esa banalidad del mediocre instalada en el funcionariado de cualquier país y, simple y llanamente, intentar hacer su trabajo. En el manejo del drama personal y en el habitual empleo de una narrativa coral (un inspector infectado o una madre en rehabilitación) que muestra las grietas del bienestar inglés está la fórmula del éxito de estas miniseries británicas que dicen todo con muy poco.

Te gustará si te gusta

  • Otros presagios pandémicos como “Contagio”, donde Soderbergh demostró que es el profeta cinematográfico por excelencia.
  • Gestiones sanitarias cuestionables: “Virus”, de Kim Sung-su o “Estallido”, de Wolfgang Petersen.
  • Asesinatos y espionaje en la ficción británica: “The Shadow Line”.
  • Reírte sanamente de gestores ineptos y caraduras en la ficción, porque para llorar con ellos ya tienes dos ruedas de prensa semanales.

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Año de producción 2020 Duración 45m País de producción Reino Unido Géneros Cine Europeo, Drama, Historia