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Supongamos que Nueva York es una ciudad

La melancolía de este pequeño pueblo se desvanece

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Escrito por David Polo
el 10 de enero del 2021

De qué va

Una figura encorvada, con gabardina kilométrica y gafas arqueadas, pasea por Times Square con las manos metidas en los bolsillos. Su presencia andrógina y poco agradecida provoca choques constantes con el resto de ciudadanos en ruta hacia su destino. Su rostro no expresa simpatía alguna por la ciudad que le da cobijo, y sin embargo, Fran Lebowitz es la figura más comprometida del globo terráqueo para con su pueblo natal. Nueva York ya no es aquella ciudad que de pequeña le regalaba sesiones mágicas en los tablones carcomidos y nocturnos de Broadway mientras la lámpara de 'El fantasma de la ópera' le caía encima, en un efecto teatral que solo ella consideró como un ataque premeditado. Lebowitz no entiende nada de la gigantesca metrópoli que en algún momento de la historia fue bendecida como "la ciudad de los sueños", pero en su propósito de devolver a Nueva York a su estado natural, se sentará junto a Martin Scorsese para explicarle el sentido de aquél refrán tan boomer que rezaba algo como "todo tiempo pasado fue mejor". Aunque ni ella misma lo piense.

Nombres propios

Diez años han pasado ya desde la última vez que Fran Lebowitz y Martin Scorsese se sentaron para conversar sobre la carrera literaria de la primera, una que curiosamente jamás llegó a despegar. Lebowitz se presenta como la escritora que jamás ha sido capaz de completar un solo libro a causa de su "bloqueo creativo", ese que ha terminado por transformarse en la brújula de sus espectáculos de comedia, en los que sigue en constante batalla contra el Nueva York moderno. La humorista valora ciertos aspectos de la juventud que la irritan, y que a su vez tienen una trascendencia enorme. Siendo apenas una niña, Lebowitz descubrió qué era la falta de talento "a causa de su horrible desempeño al tocar el chelo". Desde entonces, su visión sobre la vida pasó a estar por encima de la del resto, y aunque hace años la línea de metro neoyorkina L cerrase durante dos horas a causa del mal olor, Nueva York ya de por sí apestaba."Supongamos que Nueva York es una ciudad" es una tesis masoquista sobre la devoción de una mujer hacia su amante más despreciable, ese que sigue chocándose contra ella cuando pasea, mientras su mente cavila suponiendo que Nueva York es otro lugar repleto de gente.

Te gustará si te gusta

  • "Public Speaking", la primera colaboración de este peculiar dúo.
  • "How to with John Wilson", la cara B de Nueva York, aquella que se detiene a hablar con sus virtudes y sus defectos, aún más gratificantes de lo que uno pueda pensar.
  • Otra persona que también odia su ciudad, a su gente, y todo aquello que no sea su propia figura quejándose 24/7: "Curb your enthusiasm", del siempre enajenado Larry David.
  • El frenesí de Nueva York, en el único lugar en el que se pueden compaginar las bolsas de valores y un par de tiras de cocaína: "El lobo de Wall Street". Fun fact: la dirige Scorsese y hay un pequeño cameo de Lebowitz. Para cerrar el círculo del todo.

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Año de producción 2020 Duración 30m País de producción Estados Unidos Géneros Comedia